3 nov 2010

Publicado por Milagros. en miércoles, noviembre 03, 2010

OCHO PASOS BÁSICOS PARA MANDAR A LA MIERDA A LA GENTE

1. No tengas miedo

Si no estamos claros en este punto, entonces no vale la pena seguir. Esta primera regla es vital. Es la sangre, es el aceite del carro que te llevará a rumbos mejores en la vida. Es en serio. Puede que ésto parezca el capítulo 1 de un libro sobre auto-respeto, y lo es... pero así como la rueda sirve para carros tanto como para tanques, esta regla sirve tanto para auto-respeto como para mandar a la mierda a la gente. Insisto: no tengas miedo.

La gente que no reclama las cosas injustas de la vida son los que se la pasan peleando y desquitándose por Internet, y eso no sólo es futil, sino además, cobarde. Una de las razones por la que la gente en sudamerica es tan inmadura, mal educada y grosera, es porque no los saben educar bien desde chiquitos... he ahí por qué en esta región del mundo frecuentemente las cosas son como deben ser cuando un dictador de derecha está en el poder: porque si no es por las buenas, entonces debe ser por las malas... como a los perros.

2. Se hijo de puta

A ti no te tiene que dar miedo ser hijo de puta con quien hijo de puta contigo es.

Una norma básica... un ciclo primario de la vida.

Si la gente no fuera hija de puta con los que son hijos de puta con ellos, este mundo se iría a la mierda, porque entonces los que joden saben que no habría consecuencias, que abundaría la impunidad: que el camino para joder es libre, cada día un poco más, hasta que un día te bajen los pantalones y tomen a tus mujeres, así a lo medieval.

3. Pon precios

De ahora en adelante vas a ser un economista: un economista de Francisco, Enrique, José, Alberto, María, Vanessa, o cualquiera que sea tu nombre. Vas a ser el economista de tu propia vida.

Tú tienes que fijar precios, precios para todas y cada una de las cosas que te hagan y que no te gusten. ¿Cuánto le va a costar a alguien ofenderte? ¿Cuánto le va a costar a alguien ser injusto contigo? ¿Una respuesta hiriente? ¿Una réplica sarcástica? ¿Una sana, pero clara advertencia? ¿Un puñetazo en la cara? ¿Quemarle el carro, quizá? Tú decides. Las opciones son muchas.

4. ¿No se te ocurre algo ocurrente? No importa: llámalo hijo de puta

¿Quién dice que tienes que salir con una contestación digna de un guión de película para defenderte? ¿Por qué tienes que ser ingenioso? ¿Quién lo dijo? ¿La persona que te insultó espera que debas ser ingenioso? No, hijo: tú tienes que jugar con tus reglas, no con las reglas de quien te jode.

Si no eres una persona ocurrente, si no se te ocurre una respuesta inmediata, opta por lo fácil... porque tal vez no lo sepas: pero tú puedes ofender con respuestas fáciles.

5. ¿Quieres hacerlo un poco más físico? No hay problema...


- Chúpate el dedo y méteselo en el oído

- Ciérrate una aleta de la nariz con un dedo y sóplale los mocos con la otra

- Escúpele un gargajo en la franela

- Cuando tengas ganas de tirarte un pedo, siéntate en su pierna (o pégale el culo a una de sus manos) y déjalo salir.

- Jálate un vello púbico y pónselo en el hombro.

6. ¿Alguien te ofendió hace tiempo, todavía te encuentras amargado/a, y no tenías esta guía?

No hay problema. Aquí te van una serie de sugerencias:

- Pónle un trapo a presión en el tubo de escape del carro, mételo lo más adentro que puedas. (nota: no le va a encender, y después de revisar el motor unas doscientas veces, pasará mucho tiempo antes que se de cuenta de que sucede).

- Pónle mierda de perro en la entrada de su casa

- Consíguete una web de anuncios publicitarios y coloca un artículo donde vendes un automóvil codiciado a excelente precio. A continuación pon el teléfono de su casa (preferiblemente), y no te olvides de mencionar que no te importa que te llamen hasta las 2:30 de la madrugada

7. No bajes la guardia

El que hayas puesto en su sitio a una persona no quiere decir que esta etapa de tu vida va a acabarse y todos vamos a vivir felices en una senda de manzanas y caramelos. El mundo siempre encuentra nuevas formas de ponerte a prueba, y hasta que no domines el arte de la defensa personal (imagínatelo como manejar un coche sincrónico... una salida no basta) posiblemente podrás caer en la misma situación de antes.

No se trata de que salgas a la calle pensando que todo el mundo te va a caer encima, pero debes fusionarte con tu carácter, y aplicarlo cuando sientas que llegue la situación debida. Hay una diferencia muy grande entre hacer y no hacer, actuar o no actuar, defenderse o no.

8. Usa tu imaginación

Una cosa es simplificarte la vida y jugar con tus propias reglas, otra es no tener la más mínima voluntad de usar el cerebro. Recuerda: tú eres un mundo, tú eres tu propio país... tú, tú y nadie más que tú.




Sinceramente la guía se va al asco en algunas partes. Pero hay otras que aplicaré. A mandar a la mierda a las personas que se lo merecen.

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