Todo pasó tan rápido; en un momento te quería y te creía todo lo que decías, y al siguiente no podía creer haber sido tan ilusa, tan pelotuda, de haberte creído.
El concepto que tenía de vos, la imagen que apreciaba y que me gustaba se derrumbó de un segundo a otro. Siempre pensé que eras excelente persona, inteligente, familiero, cariñoso y sincero. Algo que no se encontraba últimamente en la sociedad. Hasta llegué a pensarme afortunada por haberte conocido y por tenerte (no sólo para mí, pero tenerte al fin y al cabo).
Tonta. Ilusa. Pendeja.
No sólo no fuiste eso, sino que fuiste todo lo contrario. No te bastó con mentirme en la cara, no te bastó con haberme dado el papel de la pelotuda de la historia, sino que además tuviste que buscar lo que no te daba (con mucha razón) en otro lugar. Nunca, pero nunca me sentí tan usada.
Ya te lloré lo suficiente, me atrevo a decir más de lo que merecías. Me quedo tranquila de que siempre fui con buenas intenciones y que te traté muy bien.
Sé que la vida es sabia, y todo vuelve. A pesar de eso, no voy a perder el tiempo deseándote el mal. Prefiero pensar que lo mejor está por llegar.
Al final te conocí realmente y no me gustó.
20 dic 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 horrocruxes:
Publicar un comentario
🍃